jueves, 9 de diciembre de 2010

Cuento de Hadas

Esto no es un cuento de fantasía.
Aquí no hay zapatos de cristal.
No hay que correr a medianoche
No hay sapo a quien besar.

Empezó con “había una vez”…
Pero apenas esto ha comenzado.
Sabemos que no es color de rosa,
Aunque si una historia de amor.

Nuestros caminos cruzados,
El destino nos unió sin saberlo.
Lo que apenas fueron unas miradas,
Rápido se convirtieron en sonrisas.

Y qué complicado fue todo.
Este de príncipe de azul nada tenia..
La doncella ofreciendo su tesoro.
Un corazón más valioso que el oro.

Se conocieron y se enamoraron,
Por más difícil que fue ese proceso.
Con altas y bajas de ambos lados,
Casi acaba aquí este cuento.

Siguió con retos a cada esquina,
Superándose con abrazos mágicos.
Con una tanda de besos hechizados,
y ojos que despertaron un encanto.

Y si pensabas que llego el final feliz,
El destino les hizo una mala jugada.
Se llevaron al príncipe a Oz.
Y la princesa quedo sola en su palacio.

Lejos trajo más problemas a ellos.
Y nuestro héroe condenado al silencio.
No por voluntad de su amada,
Si no por un mal que le creció adentro.

Pero encontró su antídoto a tiempo,
Después de caminar por el desierto.
Le costó encontrar aquel tornado,
Que lo devolviera a su pequeño mundo.

Ahora le toca montarse en su caballo,
y embarcarse en esta gran aventura.
Con su meta claramente marcada.
El caballero va decidido por lo suyo.

Al llegar a los brazos de su amada,
No hay dragón que lo espante,
No hay guerra que lo aleje de ella.
No hay razón para salir del castillo.

Juntos es cuando empieza la historia,
Y donde se escriben los cuentos.
Donde no hay que inventar leyendas,
Solo dejar que su amor las construya.

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